sábado, 26 de julio de 2014

El dolor


Decir que solo en el dolor confío
es razonable, necesario, incluso;
porque lo que no soy es un iluso
sino un conocedor del negro hastío

que nos devora pronto con su trío
de inacabables horas, e inconcluso
aliento de tormentas, y difuso
batir de sucias alas sobre el río.

Decir que en dolor tengo un amigo
es descifrar con mis palabras hueras
las mil verdades de que soy testigo.

Digo, pues, con mis manos aún parteras
de las memorias que traeré conmigo
que en mi dolor se agotarán las eras.

domingo, 8 de junio de 2014

La nada


En la playa se fijan las huellas
en la arena,
pero el mar, asesino implacable, las borra y deshace.

En mi rostro se trazan arrugas
como un mapa de angustias y penas
para en polvo quedarse
cuando muera.

En papel se registran ideas
que mañana serán olvidadas
y, al final, danzarán en el viento
cual retazos de plumas.

Un camino repleto de pérdidas,
una noche de imágenes pardas,...
El dolor que provoca el que todo se acabe
y triunfe la nada.

miércoles, 4 de junio de 2014

En marcha


En las calles resuenan
los gritos de las gentes y en palacios
antiguos se deshacen los emblemas
al sonar de los cantos.

¡Grita, pueblo, grita!

De Coruña a Sevilla
las plazas amanecen con banderas
tan nuevas, que envejecen las polillas
y se rompen las reglas.

¡Canta, pueblo, canta!

Desde Lleida a Granada
lo viejo se estremece con espanto
al ver que se le acaba la esperanza
de seguir estafando.

¡Marcha, pueblo, marcha
por las calles y pueblos de esta España
sumergida en fantasmas!

sábado, 17 de mayo de 2014

Anatomía de la sensación


Muerte,
vida,
las calles
vacías
y los mares
son de lágrimas.
El sol, el viento,
los cisnes muertos
y aullidos de gente
envueltos en llamas.

Mensajes sin respuesta
que esperan ser leídos,
los perros abandonados
llenan la noche con gritos
y prostitutas con descaro
que se drogan en las esquinas.
Los borrachos cantan las canciones
que en la noche elevan a los dioses
en un mundo de gente con ojeras
que castiga a los hombres con desdicha

se canta a la muerte. Se canta a la muerte

que castiga a los hombres con desdicha
en un mundo de gente con ojeras
que en la noche elevan a los dioses.
Los borrachos cantan las canciones
que se drogan en las esquinas
y prostitutas con descaro
llenan la noche con gritos.
Los perros abandonados
que esperan ser leídos.
Mensajes sin respuesta

envueltos en llamas
y aullidos de gente.
Los cisnes muertos,
el sol, el viento,
son de lágrimas
y los mares
vacíos,
las calles,
ríos,
muerte.

sábado, 10 de mayo de 2014

Odessa


En el este liberan los demonios
de la guerra y la muerte, el cielo tiñe
a sus nubes con sangre de inocentes
que en el fuego se mueren indefensos.

En el oeste se nos miente siempre;
en el oeste no se ven las víctimas
si no las cubren barras y estrellas
u otras insignias llenas de ignominia.

En el este los nazis avasallan
y patrullan las calles con sus botas
tan manchadas de sangre como antaño
mientras violan a niñas sin piedad
y cuelgan a gente.

La muerte y la sangre,
la mentira y la guerra,
y el grito de las niñas...

Las palabras y el ritmo se deshacen
en lágrimas
y con un grito sordo
se rompen las formas
para denunciar la injusticia
y a los perros que matan
en el este
y a los perros que callan
en el oeste.

lunes, 5 de mayo de 2014

Un carpe diem negado


«Carpe diem», nos dijeron
los antiguos, «coged rosas.»
Y era bueno. Y lo hicieron
sumergiéndose en el vino,
en las espirituosas
bebidas... Nunca supieron
que, de entre todas las cosas,
se borraría el camino...

Y los momentos, ¡borrados!;
y los besos que, sinceros,
llenaban el aire de hados
propicios, de estrellas claras
y brillantes cual luceros,
de nuevos sueños... ¡borrados
para todos los obreros
que los lloran tras sus caras!

Y se acumulan los males
como un cetáceo varado
atrapado en hospitales
sin ver nunca amanecer.
Un carpe diem negado:
vivimos como inmortales
en un mundo condenado
a morir y perecer.

viernes, 11 de abril de 2014

Como una nube, solo caminaba


Como una nube, solo caminaba
flotando sobre valles y colinas
cuando, de golpe, vi una alejada
multitud de narcisos infinita
cercana al lago, como sombra de árbol
en la brisa moviéndose y bailando.

Persistentes, como estrellas que brillan
y centellean en la Vía Lactea,
se extendían en infinita línea
en los márgenes de la blanca playa.
Diez mil de una mirada pude ver
con sus cabezas meciendo a la vez.

Las olas bailaban tras los narcisos
pero no superaban su alegría.
Ni puede sino alegrarse el divino
poeta en su tan feliz compañía;
miré, y miré, pero poco pensaba
la riqueza que esa vista me daba.

Cuando descanso ahora en mi sofá
con la mente soñando con la nada
se me aparece su visión fugaz
en la imaginación tan deseada
y mi corazón resuena con brío
para danzar con dorados narcisos.



Nota: Traducción de un poema del autor romántico inglés William Wordsworth: "I wandered lonely as a cloud".